40. LA VIDA DE Mª ISABEL SANTANA EN IMÁGENES. DURANTE LA ENFERMEDAD.

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Se fue y la verdad es que nunca le dijimos que estaba enferma, nunca le dijimos cual era su diagnostico, supongo que cada vez que íbamos en la ambulancia y veía los carteles: radioterapia, quimioterapia, etc ya para ella eran suficientes.

No tuvimos tiempo para sentarnos a hablar, lástima que tuvimos que hacerle frente a tantas cosas además de su enfermedad que nos faltaron momentos para poder hablar.

Pero nunca se quejo de nada, nunca dejo de sonreír, nunca dejo de agradecer y valorar. Pocas ocasiones mostraba su cara de dolor y sufrimiento, que fue largo, duro e intenso.

Tendría mucho que contar, tras 16 años sin vernos nos volvió a unir su enfermedad, nos la regalo por unos años pero después nos la arrebato para siempre y bueno aprendes a vivir con su ausencia pero merecía haber sido feliz y no pudo volver a serlo.

Ejemplo de superación total y absoluto, volvió a andar, a escribir, a leer, a recuperar su memoria, todo o casi todo, habían secuelas irreversibles pero soñaba con volver a dar clases, con volver a enamorarse y rehacer su vida, con que yo me casase con su traje de novia, con que le diese un sobrino/a y ella fuese su madrina, etc.

Llegaría de Venezuela en noviembre del año 2003, se preveía incluso que muriese en el vuelo y no soportaría la presión craneal por la altitud del avión, llegaba a Tenerife y enlazaba con Gran Canaria muchas horas después.

Allí estaría yo y un amigo enfermero Yeray, ya que no conseguí ningún médico que me acompañase, pero él se puso a mi servicio, así que viajamos en fred olsen y allí la buscaríamos. Jamás olvidaré esa imagen de mi hermana en aquella silla de rueda, sin poder mantener su cabeza, cuidada por sus dos pequeños hijos de 4 y 5 años…

Volveríamos todos en fred olsen, al llegar a Agaete la esperaba el helicóptero para trasladarla al Hospital Dr. Negrin donde permanecería tres meses entre la vida y la muerte, mientras le hacían pruebas.

Allí estuvimos confiados que su fortaleza y nuestro amor le ayudaría a salir adelante, así fue, aunque la enfermedad volviese atacar y tuviera que estar dos años en una cama muriendo lentamente.

Es mucho más largo de contar y lleva muchos detalles, sólo sé que cuando ya había perdido todos los sentidos y no podía hablar, cuando la acariciaba me sonreía y a través de nuestra piel sabía quien era. Cuando sujetaba su cara entre mis manos dejaba que su rostro mostrase el dolor que estaba padeciendo.

No quería irse, daba igual la dosis de morfina que le pusieran, aquella bomba morfica sería su fin en unas horas, sinembargo resistió casi un día y quiso irse cuando yo me había ausentado un momento. Pero volví corriendo, a tiempo de abrir aquella manta que la envolvía y darle nuestro último abrazo.

No olvidaré nunca lo fuerte que fue, lo valiente, lo grande. Fui dura, muy dura con ella, decía que yo era el hermano varón que no habían tenido, ironías de la vida ya que era la más pequeña de las tres hermanas, pero tocaba sacar fuerzas para prestarselas a ella, no podía mostrarme frágil ante ella porque me derrumbaría.

Madre de dos hijos, maestra de educación especial mención cum laude, querida, amada y respetada por todos menos por quien nunca valoro la joya que fue, su marido, quizás si hubiera atendido antes su enfermedad hoy estaría aún aquí. Lástima que tuvieron que ser otros quienes nos hicieran saber la situación lamentable que estaba viviendo para tomar medidas desde tan lejos.

Cuando el procedimiento judicial llego al curso de las citaciones ya era tarde, mi hermana había muerto. Solicitudes de ordenes de alejamiento, denuncias y un sin fin de luchas paralelas a su enfermedad, declaración en desamparo de sus hijos y un largo etc. que paso por nuestras vidas como un huracán.

Sinembargo resistimos con la certeza que podríamos con aquello y más, todo valía la pena por ella, pero vino un tornado y también se la llevo.

Tras tantas inclemencias meteorológicas te das cuenta que hay cosas contra las que no puedes luchar y tan sólo puedes aceptar, aprendiendo a vivir día a día con ellas.

No pude cumplir una promesa que le hice antes de morir, pero sabía que necesitaba oír esas palabras para descansar y sé, aunque casi me cuesta la cordura, que sabe que hice cuanto estuvo a mi alcance por cambiar el destino de sus hijos, no pudo ser.

A veces amar también implica saber dejar ir, volar y esperar que todo se coloque en su lugar a su debido momento, no siempre depende de nosotros, así que deje que la mariposa se echara a volar, conciente que algunos pedazos de mí volarían también con ella.

La siguiente canción habla de ella y de mí, de nuestro sentir, aunque Marta Sanchez la escribió también para su hermana, yo se la dedico también a la mia, así como la de Shaila Durcal Vuelvete la Luna.

Gracias Hermana. Feliz 54 Cumpleaños. Te queremos.

 

 

 

 

 

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