162. REENCUENTRO CONMIGO.

Son mis pies.

Mis queridos pies.

Se apoyan en lo alto del espaldar del sillón, mientras mi espalda descansa sobre el asiento del mismo.

Estoy al revés en mi sillón.

Estoy cómoda y mis piernas descansan, mientras favorezco en esta posición la circulación de las mismas.

Disfruto además de otra perspectiva.

Observo los cuadros que ahora ocupan el lugar donde antes estaba el lienzo de mi matrimonio, aquel que le había regalado tras nuestra boda el día de los enamorados y que tras nuestro divorcio le volví a regalar.

Observo los globos del 6xto cumpleaños de mi hija que por segundo año consecutivo no he tenido que inflar ni colocar yo.

Observo las molduras del techo, su color, su forma y recorro con mi mirada su totalidad.

Se ve todo tan diferente así.

También me siento diferente.

Pienso diferente.

Soy diferente y aprendo cada día más a quererme siendo así.

Disfrutó del aprendizaje de las experiencias y lo hago aquí y ahora, en cada momento.

Elijo estar o dejar de estar, me acerco o alejo y recuerdo que el peso de mi mochila es el mio.

Aprendo a colocar otros pesos fuera de mi mochila que me importan mucho, pero no son míos.

Suelto, respiro y vivo el momento.

Me siento orgullosa de mí, del recorrido, del resultado, de lo vivido, de quien SOY.

Poco a poco voy aprendiendo a SER y valorarme sin tener que HACER.

En este nuevo reencuentro conmigo me gusta lo que voy descubriendo de mi nueva versión.

Y así sigo dando lo que pueden parecer pequeños pasos que en mi realidad y vida son gigantes pasos.

Desde fuera todo tiene otra perspectiva y me he puesto las gafas del revés para poder ver a través de las mismas.

La vida me sigue regalando momentos y compartirlos con grandes regalos que son bellas personas, voy empezando a creer que yo también causo ese efecto y soy mi mejor regalo.

Y sigo dando pasos para sustituir algunas creencias y hábitos, así como otros introducir.

Me voy dando cuenta que me he enamorado de mí y que he elegido entregarme todo el amor que me queda para mí.

Soy yo quien merezco en primer lugar lo mejor de mí y precisamente me perdí e hice tanto daño por regalar todo de mí, olvidando dejarme un poquito para resistir.

Después de una vida entera viviendo por y para los demás, he decidido vivir por y para mí.

Soy simplemente persona, no soy ni mi profesión ni mi formación, ni un rol en concreto.

Soy y quiero vivir para SER y no para SER por hacer…

Reflexiones de hoy, aquí y ahora durante un ratito de mis primeras vacaciones como madre después de seis intensos años de aprendizaje y retos juntas, mi hija y yo.

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