159. Testimonio de un acompañamiento de desamor.

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En esta entrada he querido compartir la retroalimentación recibida de uno de los acompañamientos realizados en los últimos meses del año 2020.

Un acompañamiento que para mí fue muy enriquecedor y a la vez todo un reto.

Del mismo, mi coachee me hacía saber que para él todo fue perfectooo, buenas sensaciones, paz, tranquilidad, buen trato y sobre todo una atención muy buena.

Yo hoy quiero hacerle una devolución y es mi enorme agradecimiento.

Agradecerte haber confiado en mí, desnudar tu sentir y realidad, por tu valentía y coraje, por compartir conmigo tu dolor, tristeza, incomprensión, pena…

A veces no podemos entender las razones que le llevan al otro a hacer lo que hace, simplemente es lo mejor que puede hacer y sabe hacer en ese momento.

Eso no quiere decir que sea acertado para nuestro sentir, simplemente no podemos elegir por el otro.

Toca soltar, decir adiós, despedirse de una etapa de nuestra vida, aún sin tener las explicaciones que necesitamos o sin que el fin sea el que nos gustaría, aún sin poder tener esa conversación final que nos gustaría, sea como sea es el fin.

Ahí la vida nos muestra su cara más dura y es la realidad de un proceso continuo de cambios, del que no tenemos absolutamente control, pues el control es simplemente una fantasía.

Elaborar nuestro proceso de duelo, es la opción más respetuosa ante el desamor de quien hemos amado y seguimos amando, entonces le dejamos libre y nos liberamos nosotros para poder, cuando la herida este cicatrizada seguir amando.

El mayor acto de amor es quererse y respetarse tanto, que no mendiguemos amor donde ya no somos queridos, donde no se nos respeta, donde no les importa nuestro dolor, donde nos hieren sin compasión y donde se olvida todo lo bueno compartido para juzgar y justificar el final culpandonos, sin ser lo suficientemente responsable, a nivel emocional, para hablar en primera persona y finalizar dejando intacta la dignidad de un final que no se puede evitar.

Cuantos hombres con el corazón roto ocultan y callan su dolor, pues socialmente se les niega mostrarse humanos, heridos y vagan solitarios, incomprendidos y agotados de la incomprensión que les arrastra parecer que tienen corazones de ojalata.

Hombres, mujeres, el sexo no marca la diferencia de ser persona y sufrir en las relaciones personales.

Ojalá pueda acompañar a muchos hombres y también mujeres, que les permita sentir el apoyo que necesitan y desarrollar sus propias herramientas para resurgir de las cenizas de un desamor u otro cambio en su vida.

El amor es sin duda una de las experiencias más hermosas y también la más dolorosa.

Para mí la siguiente canción dice mucho de lo que me queda por decir y facilita un momento para la reflexión.

Gracias de corazón por dejarme acompañarte cuando tenías herido el corazón.

Un enorme abrazo campeón.

Una respuesta a “159. Testimonio de un acompañamiento de desamor.

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