119. LA FUERZA DEL AMOR, EL PERDÓN Y LA HUMANIDAD. SIN JUZGAR, CULPAR, OPINAR ES MÁS FÁCIL AVANZAR.

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Mucho más lejos del yo y más cerca de ti, existen dos realidades muy diferentes y muy respetables, vividas desde lo más profundo de cada persona, con raíces en la mejor intención y con tanta intensidad como fuerza puede tener el amor.

Me genera mucho sufrimiento escuchar testimonios cargados de amor, donde es más fuerte el orgullo, la falta de aceptación, el respeto hacia el otro, el odio… que lo más grande que poseen: EL VERDADERO AMOR.

Al final cada cual con su mochila cargada de valores, cualidades y experiencias, van dejando pasar oportunidades de felicidad por quedarse en la superficie de una lucha de poder, en donde realmente no existe un ganador y un perdedor, sino que todos ganan o pierden a la misma vez.

Vamos echando el peso en la mochila del otro/a, sin darnos cuenta que cada quien debe llevar el peso de su propia mochila, desconociendo que sólo trabajando desde dentro se puede dar aquello que se tiene y no aquello que pedimos desde la carencia y la necesidad.

Exigimos respeto y amor, cuando somos incapaces de respetarnos a nosotros/as mismas y de tratarnos con un mínimo de amor.

Permitimos que nuestro dialogo interno nos maltrate, acuse, castigue, persiga… sin fortalezar la amistad más importante de nuestra vida, que es la que tendremos para siempre con nosotros/as mismas.

Nos vamos perdiendo en el otro/a, en el trabajo, las amistades, la familia, otras personas…

Vamos intentando complacer, agradar y encajar, para al final de un largo camino,  vernos perdidos sin saber quien somos ni quienes queremos ser en realidad.

Perseguimos sueños que son de otros/as y escalamos montañas que nunca hemos querido alcanzar, nos tomamos la medicina que le fue sanador al otro y leemos el libro que nos recomiendan y olvidamos aquel que nos íbamos a regalar.

La otra persona nos hiere pero somos incapaces de ver que nosotros/as también herimos, pensamos en verdades absolutas y no en realidades percibidas desde diferentes mapas del territorio.

Esperando que la otra persona tenga la iniciativa de disculparse o solucionar lo ocurrido, se pasa el tiempo y todo queda en el olvido.

Se rompen relacionen, se distancias amistades, en definitiva se pierden grandes y bellas oportunidades.

Lo más triste de todo no es perdernos en el camino, sino que evitemos querernos reencontrar, buscando culpables y responsables a todo lo ocurrido, en vez de poner el foco en resurgir, mejorar y progresar.

No me gusta hablar de culpas ni de culpables, es mejor hablar de soluciones y responsabilidad, pues de los peores errores es imposible dejar de encontrar nuestra mejor oportunidad.

Perdonar es liberador, permite avanzar, entendiendo que cada cual lo hace lo mejor que puede y sabe hacer en cada momento.

Aceptar es grandeza y posibilidad de avanzar, pues desde el rechazo y la lucha no se puede fluir y mucho menos caminar.

El odio, el rencor, la rabia y otras emociones retenidas, alimentadas, ocultas, disfrazadas, etc., nos van enfermando y nos arrastran a situaciones, que luego ni podemos ni sabemos comprender.

Si dejásemos de buscar culpables y nos enfocásemos en soluciones, seguramente menos situaciones de este tipo tendríamos por ver.

Sigo creyendo en el ser humano, en la humildad, en el perdón, en la fuerza del amor, la amistad, a pesar de que muchas veces me toque vivir malas experiencias por mis creencias y ser como soy.

Me niego a perder mi esencia, pues es imposible saborear grandes momentos sin correr riesgos, que para mí bien merecidos son.

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