98. A TI MUJER: MADRE, HIJA, AMIGA, PAREJA, TRABAJADORA, SOÑADORA… SOY PROTAGONISTA DE VIOLENCIA DE GÉNERO. UN AYER y HOY 25/11/19 .

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https://www.un.org/es/events/endviolenceday/

Soy una mujer altamente sensible, así se traduce al castellano el rasgo de personalidad descubierto por Elaine Aron. No es un transtorno, ni una enfermedad, ni se diagnóstica e implica cubrir cuatro pilares, entre los que quiero destacar la empatía y la intensa emocionalidad, nuestra capacidad de reflexionar sobre todo, de ayuda y compromiso social… Yo era y soy así. Aunque toda la vida me quisieron cambiar, además de las características de mi rasgo de todo cuanto hacía y decía.

Las Personas altamente sensibles no son débiles, todo lo contrario, aunque es cierto que muchas veces tienen una baja autoestima y bueno podría seguir hablando del rasgo, pero no es el objetivo de esta entrada sino hablar mi experiencia en relación a la violencia de género.

Vivir con tanta intensidad la violencia, el desprecio y otros aspectos que sin duda dejaron en mi huella, sin mezclar el rasgo y ser altamente sensible, con otras situaciones que determinaron el tipo de relación de pareja que elegí y soporte durante gran parte de mi vida.

Influyen distintas variables a la hora de tener relaciones de este tipo, por eso es tan importante enseñar a nuetros/as hijos/as autoestima, respeto propio y toma de decisiones inmediatas para resolver conflictos, que perpetuados en el tiempo pueden suponer la muerte aún estando viva, no solamente mueren las mujeres asesinadas, muchas mueren lentamente día a día en silencio y soledad, es terrible.

Es importante no confundir las características del rasgo y ser altamente sensible, con someterse a relaciones de este tipo, bien sean en el ámbito de la pareja, familiar, laboral, etc. Como ya mencione, influyen diferentes variables que marcan nuestra vida para permitir y soportar relaciones destructivas, donde prevalece el abuso y el sometimiento, entre otros factores.

Ta sólo será un trocito de mi historia…

Tan sólo tenía 17 años, demasiado madura para aquella edad, demasiada intensidad, demasiado amor, demasiada empatía, demasiada falta de autoestima y demasiado olvido de mi misma.

Hoy tengo 43 años, en breve serán 44 y ha transcurrido toda mi vida poniendo la mirada en las demás, observando comportamientos, identificando patrones, buscando empatizar y entender las maneras de relacionarse e incluso, lo peor de mi experiencia, justificando las formas más inhumanas y crueles vividas en mi persona.

Crecí en un hogar rodeada de mucho amor, donde las formas de relacionarse no eran quizás las más respetuosas ni adecuadas. Podría decir que el modelo de pareja con el que crecí no era saludable y que en mi etapa adulta, a pesar de tanta formación y recursos, mis pasos quedaban marcados por la experiencia de mi niñez y la bondad, generosidad y empatía de la que crecí rodeada.

Me empeñaba en querer ver y aceptar a la otra persona tal y como era, superar las adversidades desde la mejor resiliencia, sin darme cuenta me fui perdiendo en el camino, me fui aislando, me fui apartando del mundo, sin querer relacionarme para no contar aquello que me ocurría y sentir más vergüenza de mi misma, sentía que valía  muy poco y no quería dar lástima ni tampoco quería que nadie me salvase o rescatase de aquella tortura.

Crecí sacando mis castañas del fuego yo sola, responsabilizándome de aquellos que fuesen mis errores y buscando soluciones, alternativas para hacerles frente. Había dejado de creer en los cuentos de hadas y en aquel príncipe que un día vendría en caballo a rescatarme, a quererme, protegerme, cuidarme, pues además fue quien en vez de salvarme casi acaba con mi vida.

Aún recuerdo la primera vez que me ponía contra el suelo y me apretaba fuertemente el cuello para decirme que no le volviese hablar de mis sueños de matrimonio… esa fue tan sólo la primera vez. Aunque el daño físico nunca fue más doloroso que el sufrimiento y la pena con la que transcurría mi vida a su lado.

Nunca nada de lo que hacía estaba bien, nunca nada era suficiente, no era valorada, admirada, respetada, querida, deseada… era simplemente un saco lleno de defectos y una mujer invisible ante sus ojos, cuyas palabras, suplicas incluso de rodilla, nunca fueron escuchadas o tenidas en cuenta.

Sé que fue muriendo una parte de mí, mientras la otra parte que sobrevivía iba naciendo. Así dejando trocitos atrás y manteniendo unidos el resto fui creciendo.

La sociedad se empeña en denunciar, en leyes que solucionen este problema y en realidad si en vez de enfocarnos en castigar desde casa educásemos, si diésemos a nuestros niños/as experiencias enriquecedoras, modelos dignos de imitar, si en vez de juzgar a las personas pudiéramos ver que se comportan como solamente saben y conocen hacerlo.

Esto último no justifica ni los asesinatos, violaciones, maltrato, etc, sino habla de la realidad vista desde la educación y prevención, no desde la represión que la sociedad se empeña por prevalecer para solucionar nuestra realidad e incluso seguir educando haciendo uso de estos métodos.

Podría incluso asegurar que una infancia, adolescencia de represión emocional, en la que se ha negado la expresión emocional, donde no se ha acompañado, enseñado a identificas y gestionar, es posteriormente, junto a la falta de educación respetuosa, resolución de conflictos de forma pacifica, así como los patrones de referencia, el desencadenante de la violencia en diferentes ámbitos.

Afortunadamente en vez de aislarme, quedarme llorando en casa, seguir empeñada en que me viese o escuchase quien no quería o sabia, me jure seguir creciendo, seguir estudiando y ser tan visible como fuera posible, pues mi voz solamente podría ser callada con mi muerte, nunca creí convertirme en quien soy hoy.

Nadie sabe quien soy realmente, lo que he vivido o puedo vivir, sólo sé que el camino me ha regalado grandes maestros, guías, acompañantes, amigos y luces que han iluminado mi camino. Gracias a todos/as.

Amar queda muy lejos de dominar, poseer o depender. Amar de verdad significa dar libertad y ayudar o sino, al menos, no impedir volar y crecer.

Soy más fuerte que los golpes físicos, empujones y agresiones que pude recibir.

Soy más fuerte que los chantajes, insultos, desprecios y maltrato moral, emocional que escuche y sentí con tanto dolor.

Soy más fuerte pues decidí ser más fuerte, pues decidí que podría aprender de aquella experiencia a ser más fuerte, mejor, crecer y compartir mi experiencia con quienes quisieran recordar que tan sólo queriendo y poniendo ganas, es posible cambiar nuestra realidad.

Lástima es lo que siento de quien un día quiso ser mi dueño e impedir que volase, pues gracias a eso he seguido volando, incluso demasiado alto y hoy sabe que nunca más ni él ni nadie será mi dueño, pues soy mujer y enseño a mi hija a quererse, respetarse y valorarse, pues ni hombres ni mujeres, nunca deben ser ni más ni mejores que nadie.

Toca seguir,  pues sé que soy lo único que tengo y a veces me siento tan débil, tan rota, tan cansada, tan triste, tan impotente… entonces recuerdo: “Me jure que nunca me iba a detener”.

Mi día a día a veces se ve colmado de sonrisas, de aquellos abrazos que tantas veces me negó y entregaba a otras delante de mí, de ayuda, de acompañamiento… también de personas que se empeñan en ponerme escaleras en el medio para no poder avanzar.

Así cada día hago de lo recibido lo mejor que nadie puede imaginar y he de agradecer a quienes cuando moría en vida me dieron impulso para continuar, son muchas las frases y acompañamientos recibidos a lo largo de este camino, que aún hoy continua ante mí, por eso siempre pienso que nadie conoce realmente quien soy y que lo que se ve por fuera es solo el envoltorio de mi verdadero interior.

Para mí ha sido un año bastante duro en diferentes sentidos y facetas de mi vida, sigo dando pasitos, a veces pequeños y casi inapreciables, nadie sabe cuanto me cuesta avanzar y cuanto se empeñan en impedir que avance, de forma gratuita quienes no me conocen y/o quienes me creen conocer…

Elegí un papel de PROTAGONISTA para vivir mi vida y es así como voy a seguir viviendo la misma.

Mi formación es tan sólo una parte del resultado de las experiencias de mi vida y los mejores recursos que he encontrado para seguir plantado cara a la misma.

Sin miedo y siendo Protagonista.

Gracias siempre.

Para finalizar quiero dedicarte esta canción, a ti mujer, hombre que vives en silencio el maltrato, la soledad, la vergüenza, el dolor… te aseguro que se puede salir. Busca dentro de ti las herramientas, están ahí, tan sólo es necesario potenciarlas y avanzar. Si necesitas saber como, aquí estoy, mi testimonio y mi ejemplo es claro ejemplo de que se puede salir y escapar de la tortura de anclarse a la suplica y el reconocimiento que sólo tu mismo/a puedes darte. No esperes más tiempo para dar el primer paso. Sólo hazlo pasito a pasito, desde el silencio y la inteligencia emocional. No existen imposibles, sólo es necesario CREER y ponerse a ello. Adelante. Te envío un fuerte abrazo y mucho amor para esas heridas que te impiden avanzar, recuerda sólo tu las puedes curar desde dentro, yo tan sólo te puedo acompañar. No estarás solo/a. SÍ SE PUEDE.

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