65. ENFERMEDADES y EMOCIONES.

 

 

 

Esta canción me recuerda a nuestros altibajos emocionales, especialmente si somos PAS. Necesitamos darnos permiso, perdonarnos, cuidar nuestro dialogo interés, tratarnos con compasión, gestionar nuestras exigencias, disculpar nuestras equivocaciones…

Como muchas personas ya saben soy una mujer altamente sensible que descubrí el nombre del rasgo en febrero de este año 2018. Hasta entonces mi recorrido había pasado por mil libros de auto ayuda y otro tipo de lectura, formación relacionada con otros campos. Paralelo al curso de alta sensibilidad en la infancia hice uno de educación emocional en la infancia, ambos pensados por y para mí hija, gracias a ella y elegir esos cursos podría decir que encontré una varita mágica a mi vida y conocí muchas personas que serían los mejores regalos para mi vida y mi recorrido.

Ya antes había leído por ejemplo el libro de Louse Hay “Usted Puede Sanar su Vida” y otros manuales de la misma autora en donde te dice a que se deben las enfermedades, recuerdo mi primer aborto, su libro ponía al diagnóstico que me dieron que se debía al miedo, ciertamente me moría de miedo, miedo a la inestabilidad en mi relación de pareja, miedo a la inestabilidad laboral, miedo, miedo y más miedo.

Confío firmemente en que las emociones, especialmente las negativas generan una carga emocional muy perjudicial para el cuerpo que desencadena en nuestro cuerpo múltiples de malestares. De hecho tras aquella experiencia me quede con una infección de orina crónica, me iban a operar por pólipos en la vesícula, además de lumbago tenía túnel carpiano y me tendrían que operar también, etc. Tenía de todo. Claro mi profunda tristeza tras la pérdida tenía que reventar por algún lado y iba de médico en médico, hasta que un maravilloso traumatologo me dijo: “Tere te mandaré rehabilitación pero no porque vaya ayudarte con la lumbago sino porque te ayudará a desprenderte de todo lo que piensas y sientes para liberar a tu cuerpo”, así fue. desapareció el lumbago, el tunel carpiano, etc.

En el recorrido aprendí también que es importante perdonar para poder avanzar, que es necesario tener compasión, que es necesario desprenderse de todas las emociones negativas una vez han sido escuchadas, trabajadas para poder avanzar libres y sin cadenas, porque cuando rechazamos esas emociones y hacemos oído sordos de ellas, tarde o temprano resurgiran en forma de enfermedad de tipo físico o mental.

Eso es válido para cualquier persona, la educación emocional es fundamental para toda persona y aún más para aquellas que tienen el rasgo de la alta sensibilidad.

Consciente de esa importancia me matricule en el experto universitario de inteligencia emocional y comparto esta información del primer tema, que creo puede ser de gran ayuda para muchas personas.

Con otras lo he compartido hablando, para quienes son más de ciencias a veces se muestran renuentes a creer, yo sólo sé que lo positivo llama a positivo y que si hasta el lenguaje que empleamos influye cuando es positivo (Educar en lenguaje positivo, la ciencia del lenguaje positivo libros de Luis Castellanos o Comunicación No Violenta de Marshall Rosenberg, etc.) imaginemos sino somos capaces de gestionar nuestras emociones.

Todas son necesarias, no podemos encerrarlas, ignorarlas ni olvidar las, pero si debemos ser responsables con las mismas para aprender que EMOCIÓN + PENSAMIENTO = SENTIMIENTO.

No sé si conseguire obtener la titulación, pero al menos si tengo algo claro, he aprendido todo lo necesario para ser capaz de educar a mi hija en la asignatura que los colegios no le enseñan o dedican muy poco tiempo, que es la mejor asignatura para vivir la vida consciente, motivado, feliz y responsable emocionalmente aceptando que nuestro cerebro es emocional y racional, que cuando una emoción toma el mando de nuestra vida y decide por nosotr@s puede ser destructivo ya que cuando vuelva la calma nos podría resultar increíble haber actuado así. Son muchas las historias que podría contar al respecto ( Inteligencia Emocional, Inteligencia Social y otros libros de Daniel Goleman, por ejemplo).

Mi formación ha puesto ideas firmes a todo aquello en lo que creía y ahora con esa seguridad educare a mi hija en ese camino y compartiré con todas aquellas personas que quieran empaparse de la importancia de la inteligencia emocional.

 

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Lo siguiente es información teórica del experto:

Beneficios de la inteligencia emocional

Comprobaremos cómo una buena inteligencia emocional puede ayudarnos a prevenir enfermedades y mejorar sustancialmente nuestro rendimiento y relaciones personales, tanto en el ámbito académico como en el profesional.

Para ello, analizaremos cómo impactan las emociones en nuestra salud (enfermedades cardiovasculares, cáncer, gripe, esperanza de vida) y en nuestro rendimiento (laboral y académico), basándonos en estudios e investigaciones de prestigiosas universidades y expertos de diferentes ámbitos (cardiólogos, oncólogos, psicólogos, etc.).

También conoceremos los resultados de diversos programas de inteligencia emocional realizados en los sectores de la salud, la empresa y la educación.

Cada vez son más los estudios e investigaciones científicas que demuestran, con datos contrastados, el impacto de las emociones y los beneficios que implica desarrollar la inteligencia emocional en las personas, en los equipos y en las organizaciones de diferentes ámbitos.

Investigaciones que demuestran el impacto de las emociones en la salud

Para entender los beneficios que implica el desarrollo de la inteligencia emocional, hemos recopilado estudios contrastados.

Relación entre estrés y tristeza con las enfermedades cardiovasculares

  • Sir William Osler realizó investigaciones que demostraron la existencia de una relación entre las enfermedades del corazón y determinados patrones de conducta característicos de los pacientes con enfermedades cardiovasculares. Casi un siglo más tarde, los cardiólogos Friedman y Rosenman descubrieron en sus pacientes un patrón de comportamiento: por un lado, vivir siempre con prisas y por otro, experimentar con frecuencia sentimientos de enfado, hostilidad y agresividad. Nuestro organismo, ante este tipo de sentimientos, libera la hormona de la corticotropina (HLC), la cual provoca un aumento de la presión arterial y del gasto cardíaco, taquicardia, etc. En definitiva, se ha demostrado que existe una relación entre el estrés y las enfermedades cardiovasculares.
  • Epidemiólogos de la University College (Londres) monitorizaron estímulos mentales positivos y negativos para medir biológicamente la felicidad y la tristeza (presión arterial, cortisol). Las personas de carácter triste producían un 32% más de cortisol. Concluyeron que quienes tienen un ánimo positivo padecen menos problemas endocrinos y vasculares.
  • Christopher Peterson, psicólogo de la Universidad de Michigan, realizó un estudio con 122 hombres que habían sufrido un ataque al corazón. Se evaluó su grado de optimismo. Ocho años más tarde, 21 de los 25 hombres más pesimistas habían muerto, y tan solo 6 de los 25 más optimistas habían muerto. Se demostró así una relación entre el grado de optimismo y la probabilidad de supervivencia. Otras investigaciones realizadas a pacientes con bypass, demostraron que aquellos que eran más optimistas se recuperaban más rápidamente y con menos complicaciones postoperatorias que los pesimistas.
  • Bruce McEwen, psicólogo de la Universidad de Yale, publicó en 1993 un estudio en el que demostraba la relación entre estrés-enfermedad. Señaló que el estrés provocaba:
    • Alteración de la función inmunológica, pudiendo incluso acelerar la metástasis de cáncer.
    • El aumento de la probabilidad de sufrir infecciones virales.
    • Incremento de la placa que provoca la arterioesclerosis, aumentando los coágulos en sangre y la probabilidad de sufrir infartos.
    • La aceleración del comienzo de la diabetes.
    • El incremento de ataques de asma.
    • Daños en el hipocampo, perjudicando así a la memoria (cuando el estrés se mantiene de forma prolongada en el tiempo)

Relación entre emociones positivas y salud

  • Norman Cousins, director de la revista Saturday Review en la década de 1970, fue diagnosticado con una enfermedad autoinmune, con solo una posibilidad sobre 500 de curarse. Siendo consciente de que el estrés y la preocupación solo podrían empeorar su estado, concluyó, por simple deducción, que las emociones positivas podrían mejorar su salud. Cousins, con la aprobación de su médico, se instaló en un hotel, estuvo viendo día tras día películas cómicas, vídeos y espectáculos humorísticos, para beneficiarse de las virtudes terapéuticas de la risa. También recibía frecuentes visitas de sus amigos y solo tomaba fuertes dosis de vitamina C. De forma casi milagrosa, la enfermedad remitió y Cousins se curó. Su experiencia fue publicada en el New England Journal of Medicine.
  • El suceso anterior fue considerado como fundamento científico por muchos investigadores, entre ellos el Dr. Lee Berk. Este y su equipo realizaron un estudio en el que descubrieron que la risa tiene efectos significativos y sorprendentes sobre dos hormonas: las beta-endorfinas (sustancias químicas de la familia que eleva el estado de ánimo) y la hormona de crecimiento humano (HGH, lo que contribuye a la optimización de la inmunidad). Tomando dos grupos de pacientes, uno de ellos visualizó películas y vídeos humorísticos. Por otro lado, se formó un grupo de control, al que no se le proyectaron dichas filmaciones. Las personas que vieron los vídeos, aumentaron en un 27% y 87%, respectivamente dichas hormonas. Sin embargo, el grupo de control, que no vio películas, no experimentó dicho aumento.

 

Relación entre emociones y cáncer

  • E. Evans, en 1926, realizó una investigación en la que pudo establecer una conexión entre la pérdida de una relación afectiva y la probabilidad de desarrollar cáncer. En concreto, observó que un alto porcentaje de los pacientes con cáncer habían sufrido una pérdida de una relación emotiva importante (viudos, divorciados o separados). En este sentido, se concluyó que las personas que no lograban asumir la pérdida, tenían más probabilidades de contraer la enfermedad. En esta misma línea, otros investigadores establecieron relaciones entre la incapacidad de expresar emociones genuinas y una mayor probabilidad de padecer cáncer.
  • En 1996, el psicoterapeuta clínico americano Lawrence LeShan, realizó un estudio con más de 500 pacientes de cáncer, en el que concluyó que había una relación entre la aparición de tumores malignos y la pérdida del sentido de la vida (desesperanza, desamparo), la incapacidad para expresar enfado y la pérdida de una relación emocional importante.
  • Investigadores del Royal Marsden Hospital (Londres) analizaron en 1999 a más de 600 mujeres con cáncer de pecho. Comprobaron que las mujeres con cáncer de pecho que manifestaban desesperanza, tenían un índice de supervivencia menor.
  • El investigador Joseph C. Courtney realizó un estudio con 569 pacientes de cáncer de colon y recto y otro de personas sanas. Los pacientes que decían que en los últimos diez años habían tenido serios problemas de estrés en el trabajo, multiplicaban por cinco veces y media la probabilidad de tener cáncer, comparados con aquellos que no sufrían ese tipo de problemas.

Relación entre emociones y esperanza de vida

  • La Universidad de Kentucky publicó en 2001 un estudio realizado en un convento de monjas. A través del análisis de los votos de ingreso que habían hecho las novicias, se concluyó que aquellas monjas que se planteaban los votos con una actitud optimista, vivían más años (una media de casi ocho más) que aquellas que plantearon los votos como un sacrificio.
  • Un estudio realizado durante 7 años a más de 3500 ancianos de Canadá concluyó que aquellos ancianos que consideraban, al comienzo del estudio, que su salud era mala, tuvieron una tasa de mortalidad tres veces superior a la del grupo de ancianos que opinaban que su salud era excelente (incluso habiendo casos en que los optimistas tenían, según los médicos, un estado de salud peor que algunos del grupo de los pesimistas).

Relación entre emociones y la gripe

  • El psicólogo Sheldon Cohen realizó un estudio sobre la gripe. Realizaron una evaluación del grado de estrés de un grupo de personas y luego las expuso al virus. En el estudio, concluyeron que cuanto mayor era el nivel de estrés en la vida de los participantes, más probabilidades tenían de contraer la gripe. Tan solo el 27% de los que tenían poco estrés, desarrollaron posteriormente la gripe. Sin embargo, del grupo que tenía mayor nivel de estrés, el 47% contrajeron la gripe. Se demostró así que el estrés debilita nuestro sistema inmunológico.
  • La Clínica de Reducción del Estrés, de Jon Kabat-Zinn, ha demostrado que el entrenamiento en relajación ayuda a los pacientes a reducir los síntomas de sus aflicciones y acelera la recuperación de sus enfermedades.

Investigaciones que demuestran los beneficios de programas de intervención para desarrollar la inteligencia emocional

  • Un estudio realizado por The Societyfor Human Resource Management (SHRM), en más de 600 empresas, demuestra que los programas de entrenamiento de habilidades socio-emocionales mejoran la salud y el equilibrio emocional de sus trabajadores (reduce el estrés, el absentismo y la rotación) y el rendimiento de los equipos de trabajo (incremento de resultados de hasta un 56% y mejora del clima laboral).

PD: Vive queriendo, rebosante de amor, alegría, contagia al mundo y entregate a ti mism@ y a los demás lo mejore de ti, porque sin duda estarás abriendo puertas y el mundo también te las abrirá. Para recoger algo en la cosecha hay que sembrar, siembra dentro de ti y cuida tus palabras porque ellas hablarán de ti. Feliz camino de reaprendizaje.

 

 

Gracias a quienes siembran semillas en mi jardín, a quienes también las cuidan, a quienes me dejan sembrarlas en su jardín, GRACIAS A QUIENES FORMAN PARTE DE MI VIDA, A QUIENES SE HAN IDO, A MIS AMIG@S, A MIS NO TAN AMIG@S Y A TOD@S. FELIZ AÑO 2019.

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