50. MI VIDA EN 10 MINUTOS, 30 MINUTOS, 1 HORA.

Soy una Mujer, sí una mujer, pero ser Mujer que es exactamente lo que significa. Supongo que depende siempre de la otra parte para ver en la Mujer un ser humano con los mismos derechos, necesidades, obligaciones que un hombre o empezar hacer diferencias que las hay pero…

Los Hombres son de Marte y las Mujeres de Venus, fue uno de los primeros libros que leí en relación a nuestras diferencias. ¿DIFERENCIAS? sí las tenemos, solamente que algunas son socialmente impuestas por nuestra cultura y educación.

He sido siempre una mujer muy activa, laboralmente y con muchas inquietudes formativas. Meticulosa y organizada pero por encima de todo persona.

Hace tan sólo tres años y tres meses he sido madre, soy madre, pero además soy hija, soy hermana, soy amiga, soy/era esposa, soy trabajadora, soy estudiante, soy Mujer pero tengo muchas facetas.

Ser padres es algo que implica cambios significativos en la vida tanto del padre como de la madre, en nuestras relaciones familiares, amistades, etc. Es importante saber ir asumiendo poco a poco esos cambios, pero ¿DEJAMOS DE EXISTIR?.

Tengo la sensación que después de ser madre no solamente me convertí en la mujer invisible, sino además he dejado de ser persona/humana, he dejado de tener necesidades, derechos, sueños e ilusiones, etc. etc.

Rebelde como siempre me niego y me enfrento a ello como una fiera, no estoy dispuesta a renunciar a lo que me pertenece por egoísmo, por una visión errónea de pensar que las personas dejamos de serlo para convertirnos en cosas, propiedades o algo de tipo material.

El primer año de la vida de mi hija disponía de poco más de 10 minutos diarios para mí. Sara tomaba pecho cada hora, tanto de día como de noche. Así que mientras su padre cuidaba de ella para yo poder sacarme la leche y conservarla en la nevera, luego normalmente me restaban 10 minutos para poderme duchar y poco más.

Cuando creció un poco más quizás mi tiempo paso a ser de media hora, una hora como mucho… pero ¿tiempo para mí?, no tiempo para recoger, guardar ropa de la peque, preparar aquello y lo otro…

A los 15 meses de mi hija decidí incorporarme a trabajar, había pedido excedencia para disfrutar de ella y dedicarle todo el tiempo posible, pero sentía que era necesario para ella y para mí retomar mi vida laboral.

Efecto sandwich, mi vida era trabajar por la mañana mientras ella iba a la escuela infantil y cuidar de ella por la tarde. Seguía sin tiempo para mí.

Quizas una vez a la semana, una vez al mes, ¿había ocasión de conseguir un espacio para mí, para respirar, para sentarme a mirar el mar, para observar un árbol, para…?

Cuando ya tenía dos años y medio, además de haber estado leyendo manuales y libros relacionados a los pequeños empece a matricularme en cursos on line.  Necesitaba inyectarme energía para poder continuar.

Seguía sin tiempo, los cursos oía los videos y clases mientras trabajaba, en casa y echando horas nocturnas sin dormir y así los fui haciendo.

En alguna ocasión hablamos al respecto del tema, antes de ser madre recuerdo hablarlo con mi pareja y decirle, aunque tengamos un hijo/a necesito tu compromiso y colaboración para estudiar y poder obtener la plaza en propiedad porque no puedo seguir con esta inestabilidad cambiando de puesto de trabajo con tanta frecuencia, eso es muy duro para una persona altamente sensible y más con una hija pequeña. Estuvo de acuerdo en este compromiso.

Al nacer y al poco tiempo sus palabras eran: “Tere tu no puedes estudiar, tu tienes una niña pequeña de la que tienes que estar pendiente, no puedes”.

Así que pasaron dos años…

Ahora soy una desconocida, ” Tere, te veo y no te reconozco”, en realidad es que nunca te ha interesado conocerme y nunca has sabido quien soy, le conteste.

 

Poco a poco y no con poco dolor, me he ido tragando que he vivido la vida de otra persona pero no la mía, que las palabras y conversaciones compartidas, compromisos adquridos no han sido escuchados ni tan siquiera tenidos en cuenta. Resulta más fácil intentar responsabilizarme de que nuestra hija sea tan sensible y de un largo etc.

difícilmente se me puede detener, así que ha pasado al otro lado, intentando boicotear todo lo que tenga entre manos para que no pueda conseguirlo, de alguna manera el egoísmo es superior a entender que para mí la actividad formativa es motor y energía.

Así que hoy he comenzado el sábado cuidando de mi hija que esta enfermita pero además su padre no quería hacerse cargo de cuidarla porque mi tiempo lo iba a dedicar a mis cosas, me esperaba el ordenador encendido, me esperaban unas personas en la cafetería para un simple cortado… si me fuera a poner a limpiar, ordenar, etc hubiera sido diferente.

Tu blog, todas esas cosas que haces no te van a dar de comer, no te van arreglar la vida, no… son sus frases de cada día, cada mañana…

Hace tiempo sus palabras dejaron de ser para mí prioridades, afortunadamente el camino trazado me había llevado a la formación que marcaría en mi vida el antes y el después, experto en life coaching, gracias Victor Ramos por llevarme de la mano en esta formación y por tu amistad.

La verdad que al lado de mi pareja nunca nada fue fácil, siempre lo hacia todo mal, si estudiaba debía estar limpiando, si limpiaba debía estar paseando, etc. Trasnochar no era bueno, hacerlo de día tampoco, no era momento para un beso o un abrazo, parecía que nunca nada estaba bien, nunca nada era adecuado, nunca nada era sufiente, etc.

Afortunadamente nunca deje de luchar por aquello que creía oportuno y fui formandome y creando un bonito CV pero faltaba una parte, trabajar mi autoestima, valía y otros aspectos de mí, que gracias al curso de coach adquirí.

Detrás también hay muchas bellas palabras, también las de aquel Amigo que ya no está, Roberto te fuiste pero me dejaste un regalo, además de conocerte y compartir contigo muchas conversaciones durante el recorrido de la guagua, tu mensaje: “no dejes nunca de luchar por tus sueños, no lo hagas ni siquiera por tu hija, no renuncies a ser tú”.

Tengo deudas pendientes, con personas que ya no estan aunque se han quedado conmigo como Roberto y con otras que si están y tengo que seguir formandome, además de ser fuerte y continuar, no me detendré, ni ahora, ni mañana, ni nunca, por mí, por mi hija, por ustedes.

Gracias Intinitas.

 

 

 

 

 

 

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